EL PODER DE LAS PALABRAS
¿CUANTO PESAN TUS PALABRAS?
El día de hoy encontramos tanta información en los diferentes medios que es casi imposible, distinguir la verdad de la mentira. Pero asombra mas el hecho de saber cuantas relaciones se dañan por discusiones, contiendas y malentendidos. Por eso debemos saber como usamos nuestras palabras y para qué las usamos. De qué pueden estar cargadas y medir el impacto que tendrán una vez que salieron de nuestra boca.
Tenemos que entender que las palabras tienen un peso dependiendo de cuanta verdad contengan. Si imaginamos que la verdad es una sustancia y la palabra que digamos es un contenedor. Cada una de nuestras palabras o frases, incluso reflexiones o pensamientos contiene un porcentaje de verdad. Esto nos lleva a entender que el otro porcentaje esta carente de verdad o vacío.
Entonces que es la mentira? la RAE nos dice sobre el verbo:
mentir
- intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa:
este periódico miente. - Inducir a error:
estos indicios mienten.
Esta definición nos deja un poco perplejos porque se entiende como que "cada quien tiene su verdad". Si esto fuera cierto el mundo sería un caos ya que nadie podríamos fiarnos de nadie. Ejemplo: Cuando usted esta tramitando un crédito y tiene que llenar una solicitud con sus datos. Si da algunos datos personales, estos deberán ser corroborados y de ninguna manera saldrá justificado si se comprueba que son falsos, solo porque Ud. diga que esa es su verdad o que Ud. cree y piensa que lo que dijo es correcto.
Podemos expresara entonces que la mentira es algo vacío que carece de sustancia; o podemos entenderlo mejor de esta manera: la mentira es la ausencia de la verdad. Así como las tinieblas son la ausencia de la Luz.
El Salmo 12:6 dice en la versión PDT:
Las palabras del SEÑOR son tan puras y verdaderas como oro o plata terrenales que han sido fundidas y purificadas siete veces en el horno.
Veamos ahora este texto en la versión Reina Valera Contemporanea:
Juan 8:44
¿De quien mas se puede decir esto sobre las palabras que dice?
Esto nos lleva a entender otro punto: Que la persona que está comprometida a decir palabras cargadas de verdad entonces se convierte en alguien confiable. Es decir, no nos tenderá una trampa.
Pero también es cierto lo contrario: Que aquel cuyas palabras carecen de verdad se tornará una persona en la cual no podremos confiar o creer pues al comprobar sus acciones nos damos cuenta que carecen de sustancia y valor. Pero como podremos saber si alguien está diciendo verdad o mentira. Sin duda requerimos discernimiento, pero también sabemos que no hay nada oculto en la tierra que no haya de manifestarse. Debemos orar así por ejemplo: "Padre, permite que todo lo oculto que está dañando esta relación salga a la luz". Y Dios será fiel en ir mostrando las cosas y revelando lo que hay en los corazones, principalmente en el nuestro, es decir en la persona que haga la oración.
Por lo tanto entendemos que las palabras tienen un peso y llenan de mala o buena credibilidad a quien las dice. Y esto dependerá de cuanto pueda sustentar con hechos lo que hable. Veamos ahora este texto en la versión Reina Valera Contemporanea:
Juan 8:44
Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira.
Entendemos que hay dos fuentes de las cuales tomamos para cargar nuestro lenguaje, la verdad o la mentira.
Ningún ser humano puede asegurar que sus palabras son 100% verdaderas, solo hubo Alguien que se atrevió a decir algo mayor que eso:Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6.Otra Escritura dice que por sus frutos conoceremos a las personas, que todo buen árbol da buenos frutos y todo mal árbol da malos frutos.Llegamos entonces a la conclusión de que si queremos parecernos a nuestro Creador que siempre es verdadero tenemos que apegarnos a la justicia y a la verdad no solo en todas nuestras palabras sino también en nuestros hechos, lo cual solo es posible pidiendo su gracia y dirección cada día. Esto es si queremos ser confiables para las demás personas y para Dios sobre todo.


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